personas entre nosotros son muy inteligentes. Siempre tienen que crear algo, ya sea pensando o manualmente. No les basta con ir a su trabajo. Estas personas son felices porque nunca se aburren.
Hay muchos intereses que pueden satisfacer completamente a una persona. Y esta afición suya, que llena su tiempo libre, así que además, en la mayoría de los casos, es útil para los demás.

Algunos manitas, ya sean hombres o mujeres, tienen“manos de oro”, por así decirlo. Disfrutan creando o reparando cualquier cosa en la casa, en el jardín, pueden hacer algo útil y bello en la naturaleza, que es de todos.
En cuanto a las aficiones, quizá se podría escribir otro libro sobre ello. Sea cual sea la afición, una cosa es cierta. Quien tiene una afición puede llenar su tiempo libre con algo hermoso y, sin duda, nunca dirá que se aburre.
Es posible que haya conocido a niños en su vecindario, a jóvenes o a la generación de más edad que tengan la palabra NUDA en su vocabulario con frecuencia. En cuanto a los niños que dicen que se aburren, probablemente haya un fallo en la forma en que han sido educados, y quizá también se deba a que los padres (o uno de ellos) no tienen tiempo para sus pequeños. Siempre están en el trabajo, luego están tan cansados en casa que tienen muy poco tiempo para sus hijos y ni siquiera para sus propias aficiones. Si los niños están en el colegio, hoy en día en muchos casos los padres prefieren pagar un abanico completo de clubes con algún tipo de actividad de ocio que puede que ni siquiera disfruten con el tiempo. Suele ocurrir.
Si un niño de una familia no tiene la oportunidad de ver y quizás incluso participar en alguna de las actividades de ocio de su madre o de su padre, se puede decir que no tiene la oportunidad de ver cómo alguien puede estar tan interesado en algo que disfruta haciéndolo.

A veces, incluso un poco es suficiente. Ejemplo: una madre o abuela a la que le gusta crear algo (bordar, tejer, le gusta hornear golosinas, etc.) debería enseñar a su hija desde pequeña cómo hacerlo e implicarla en esa actividad. Un padre al que le guste ir a pescar debería llevar a su hijo desde pequeño y enseñarle a pescar y a amar la naturaleza de forma atractiva. Es a lo largo de la vida cuando, quizá no sólo por el ejemplo, sino también por una oportunidad fortuita, uno se interesa tanto por algo que se convierte en afición.