Las personas que suelen sufrir el síndrome de burnout son aquellas en las que se hace hincapié en una gran responsabilidad. Por ejemplo, profesores, bomberos, médicos. ¿Cómo se puede saber, entonces, si un compañero de trabajo, un familiar o una persona cualquiera padece el síndrome de burnout?
Desgana por trabajar: uno de los síntomas más frecuentes y más fáciles de observar, que se manifiesta en un empeoramiento de los resultados laborales, un deterioro de las relaciones en el lugar de trabajo y una pérdida de concentración
. Agresividad: es consecuencia del deterioro de las relaciones con los compañeros y puede manifestarse tanto a nivel mental como, en los casos más graves, también a nivel físico.
Síntomas físicos – se manifiestan en una fase más avanzada y entre ellos se encuentran los problemas de sueño, que conducen incluso a la fatiga crónica (fácilmente reconocible por las ojeras del enfermo) y la pérdida de apetito, que conduce a la pérdida de peso.
Trastornos de la actividad cardíaca – debido al estrés, el corazón se ve sometido a una enorme presión, lo que puede llegar a provocar taquicardia.
En resumen, en los casos más graves, la persona afectada parece un cadáver andante agresivo que ha perdido las ganas de vivir y rebosa pesimismo.
Una vez detectados los síntomas, es importante iniciar el tratamiento adecuado.
En la mayoría de los casos, el tratamiento consiste en acudir a psicólogos o terapeutas; a veces, el síndrome puede manifestarse en una fase más grave y se requieren visitas periódicas al psiquiatra. El síndrome de burnout a menudo se solapa con otros trastornos mentales, como el trastorno bipolar y otros. Este tratamiento puede durar solo unas semanas, pero a veces también varios años.
Durante el mismo, el apoyo de la familia y los seres queridos es fundamental, ya que resulta extremadamente importante en este proceso. Sin él, el enfermo puede sentirse solo y no encontrar la motivación suficiente para seguir el tratamiento.
Una buena forma de superar este trastorno es acudir a masajes o centros de relajación; también ayudan el yoga y la meditación y, en algunos casos, cambiar de trabajo. De este modo, al enfermo no le vuelven los viejos y aterradores recuerdos de su trabajo anterior, y los métodos de relajación mencionados le ayudan a desprenderse del miedo.
¿Y cómo es posible protegerse contra el síndrome de burnout?
Es importante dejar que la mente descanse un poco. Para ello, las actividades de ocio, como diversos tipos de deportes, los paseos o pasar el tiempo libre con los seres queridos y los amigos, son una herramienta perfecta. Las terapias, el trabajo o simplemente la convivencia con animales son una ayuda excelente, ya que ayudan a las personas a reducir la intensidad del estrés. Por eso, salga a pasear con su perro, hable con su loro o acaricie a su gato.
Además, ayuda organizar bien el tiempo. Intenta organizar tu tiempo tanto para el trabajo como para el descanso.
También es bueno mantener relaciones amistosas con tus compañeros. Por eso, sal a comer o tómate un café después del trabajo. Intenta estar lo menos solo posible, para tener siempre a alguien con quien «desahogarte».
El síndrome de burnout es un trastorno psíquico muy grave que, en casos muy graves y sin ayuda profesional, puede llevar incluso al suicidio. Recuerda, por tanto, que es tan importante intentar ayudar a tus conocidos en este sentido como ayudarte a ti mismo. Por eso, si notas alguno de los síntomas, no lo dudes y pide ayuda. Ten por seguro que la recibirás.