Los de la Universidad Mendel de Brno investigan el desperdicio de alimentos en la República Checa. La investigación muestra la diferencia entre las estimaciones de los encuestados y la realidad. Incluso aquellos que se oponen rotundamente al desperdicio desperdician más de lo que ellos mismos dirían.

Los científicos de Brno han iniciado una colaboración con empresas de recogida de residuos para determinar cuál es la cantidad real de alimentos que se tiran. De este modo, obtienen información no solo sobre el volumen de alimentos desechados, sino también sobre la composición de los residuos. Además de los hogares, también desperdician alimentos los restaurantes, los comedores de empresa y los establecimientos de comida rápida. Más de la mitad de la comida que se tira se desecha ya durante la preparación de los platos. En estos residuos se incluyen las cáscaras y los recortes. En total, durante la preparación de la comida se tira a la basura el 11 % de los alimentos.
Los científicos analizaron los residuos durante más de 63 días e intentaron diferenciar entre residuos como huesos o cáscaras y la pérdida de alimentos, es decir, comida que no se ha utilizado, pero que podría servir perfectamente a otro comensal o a una organización benéfica. Las mediciones muestran que los alimentos que se tiran, pero que aún se encuentran en un estado en el que podrían seguir utilizándose, ascienden a entre 2 y 24 kg al día por establecimiento.
Además de los hogares y diversos restaurantes, las cadenas comerciales también tiran comida. Sin embargo, desde 2018 está en vigor en la República Checa una ley que obliga a los establecimientos con una superficie superior a 400 metros cuadrados a donar los alimentos no vendibles a bancos de alimentos u organizaciones sin ánimo de lucro. Entre los alimentos no vendibles se incluyen, por ejemplo, aquellos que solo tienen el envase dañado o les falta el etiquetado. Si tiran los alimentos, pueden enfrentarse a una multa de diez millones de coronas.
Cuando se habla de desperdicio de comida, a todo el mundo le vienen inmediatamente a la mente los alimentos sin usar en la basura. Sin embargo, el desperdicio también incluye el desperdicio de los recursos limitados necesarios para su producción. En la producción de alimentos se utilizan recursos como el petróleo, el agua y los fertilizantes, y se talan bosques. Para obtener un kilo de carne de vacuno, se necesitan 15 500 litros de agua potable. El agua se utiliza principalmente para cultivar forraje para el ganado. Y debido a las grandes extensiones de terreno que requiere el cultivo de cereales y soja, se talan bosques en Sudamérica, por ejemplo.

Por eso, si te importa aunque sea un poco nuestro planeta, piensa en cuánta comida puedes consumir la próxima vez que vayas al supermercado y cojas todo lo que se te ponga por delante. Busca formas de aprovechar al máximo los residuos alimentarios y, si al final tienes que tirar algo, intenta repartirlo o donarlo a quienes lo necesiten.